La oscuridad iba aumentando a medida que avanzaba por un camino cada vez más sinuoso.
Me sentia observada, sabía que me acechaban, me observaban, me seguían, pero mis ojos no detectaban el más ínfimo movimiento en las profundidades de la oscuridad.
De repente lo supe, alguien o algo estaba parado en el camino, sólo distinguía su silueta, pero se acercaba a mi con paso decidido.
-¿Qué quieres? - Me preguntó con seriedad una voz profunda y grave.
-Sólo busco el camino a casa. - Le repliqué.
No paraba de avanzar hacia mi aumentando la velocidad y sumiéndome en la desesperación de no poder retroceder.
-¡Pues aquí no es! - Me gritó mientras me engullía en su oscuridad.
-¡Claro que sí! Me lo dice mi corazón... - Logré murmurar mientras desaparecía.
Entonces me desperté sobresaltada notando que había sido todo producto de mi imaginación; estaba en mi hogar, con su oscuridad y su camino sinuoso para recorrer...
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